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Wednesday, August 18, 2010

Salmos 78 Fidelidad de Dios hacia su pueblo infiel..(siempre desagradecidos)





Salmos 78 (Reina-Valera 1960)


Salmos 78

Fidelidad de Dios hacia su pueblo infiel
Masquil de Asaf.
 1 Escucha, pueblo mío, mi ley;
    Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
   
 
2 Abriré mi boca en proverbios;
    Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,

   
 
3 Las cuales hemos oído y entendido;
    Que nuestros padres nos las contaron.

   
 
4 No las encubriremos a sus hijos,
    Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová,
    Y su potencia, y las maravillas que hizo.

   
 
5 El estableció testimonio en Jacob,
    Y puso ley en Israel,
    La cual mandó a nuestros padres
    Que la notificasen a sus hijos;

   
 
6 Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;
    Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,

   
 
7 A fin de que pongan en Dios su confianza,
    Y no se olviden de las obras de Dios;
    Que guarden sus mandamientos,

   
 
8 Y no sean como sus padres,
    Generación contumaz y rebelde;
    Generación que no dispuso su corazón,
    Ni fue fiel para con Dios su espíritu.

   
 
9 Los hijos de Efraín, arqueros armados,
    Volvieron las espaldas en el día de la batalla.

   
 
10 No guardaron el pacto de Dios,
    Ni quisieron andar en su ley;

   
 
11 Sino que se olvidaron de sus obras,
    Y de sus maravillas que les había mostrado.

   
 
12 Delante de sus padres hizo maravillas
    En la tierra de Egipto, en el campo de Zoán.

   
 
13 Dividió el mar y los hizo pasar;
    Detuvo las aguas como en un montón.

   
 
14 Les guió de día con nube,
    Y toda la noche con resplandor de fuego.

   
 
15 Hendió las peñas en el desierto,
    Y les dio a beber como de grandes abismos,

   
 
16 Pues sacó de la peña corrientes,
    E hizo descender aguas como ríos.

   
 
17 Pero aún volvieron a pecar contra él,
    Rebelándose contra el Altísimo en el desierto;

   
 
18 Pues tentaron a Dios en su corazón,
    Pidiendo comida a su gusto.

   
 
19 Y hablaron contra Dios,
    Diciendo: ¿Podrá poner mesa en el desierto?

   
 
20 He aquí ha herido la peña, y brotaron aguas,
    Y torrentes inundaron la tierra;
    ¿Podrá dar también pan?
    ¿Dispondrá carne para su pueblo?

   
 
21 Por tanto, oyó Jehová, y se indignó;
    Se encendió el fuego contra Jacob,
    Y el furor subió también contra Israel,

   
 
22 Por cuanto no habían creído a Dios,
    Ni habían confiado en su salvación.

   
 
23 Sin embargo, mandó a las nubes de arriba,
    Y abrió las puertas de los cielos,

   
 
24 E hizo llover sobre ellos maná para que comiesen,
    Y les dio trigo de los cielos.

   
 
25 Pan de nobles comió el hombre;
    Les envió comida hasta saciarles.

   
 
26 Movió el solano en el cielo,
    Y trajo con su poder el viento sur,

   
 
27 E hizo llover sobre ellos carne como polvo,
    Como arena del mar, aves que vuelan.

   
 
28 Las hizo caer en medio del campamento,
    Alrededor de sus tiendas.

   
 
29 Comieron, y se saciaron;
    Les cumplió, pues, su deseo.

   
 
30 No habían quitado de sí su anhelo,
    Aún estaba la comida en su boca,

   
 
31 Cuando vino sobre ellos el furor de Dios,
    E hizo morir a los más robustos de ellos,
    Y derribó a los escogidos de Israel.

   
 
32 Con todo esto, pecaron aún,
    Y no dieron crédito a sus maravillas.

   
 
33 Por tanto, consumió sus días en vanidad,
    Y sus años en tribulación.

   
 
34 Si los hacía morir, entonces buscaban a Dios;
    Entonces se volvían solícitos en busca suya,

   
 
35 Y se acordaban de que Dios era su refugio,
    Y el Dios Altísimo su redentor.

   
 
36 Pero le lisonjeaban con su boca,
    Y con su lengua le mentían;

   
 
37 Pues sus corazones no eran rectos con él,
    Ni estuvieron firmes en su pacto.

   
 
38 Pero él, misericordioso, perdonaba la maldad, y no los destruía;
    Y apartó muchas veces su ira,
    Y no despertó todo su enojo.

   
 
39 Se acordó de que eran carne,
    Soplo que va y no vuelve.

   
 
40 !!Cuántas veces se rebelaron contra él en el desierto,
    Lo enojaron en el yermo!

   
 
41 Y volvían, y tentaban a Dios,
    Y provocaban al Santo de Israel.

   
 
42 No se acordaron de su mano,
    Del día que los redimió de la angustia;

   
 
43 Cuando puso en Egipto sus señales,
    Y sus maravillas en el campo de Zoán;

   
 
44 Y volvió sus ríos en sangre,
    Y sus corrientes, para que no bebiesen.

   
 
45 Envió entre ellos enjambres de moscas que los devoraban,
    Y ranas que los destruían.

   
 
46 Dio también a la oruga sus frutos,
    Y sus labores a la langosta.
(
   
 
47 Sus viñas destruyó con granizo,
    Y sus higuerales con escarcha;

   
 
48 Entregó al pedrisco sus bestias,
    Y sus ganados a los rayos.

   
 
49 Envió sobre ellos el ardor de su ira;
    Enojo, indignación y angustia,
    Un ejército de ángeles destructores.

   
 
50 Dispuso camino a su furor;
    No eximió la vida de ellos de la muerte,
    Sino que entregó su vida a la mortandad.

   
 
51 Hizo morir a todo primogénito en Egipto,
    Las primicias de su fuerza en las tiendas de Cam.

   
 
52 Hizo salir a su pueblo como ovejas,
    Y los llevó por el desierto como un rebaño.

   
 
53 Los guió con seguridad, de modo que no tuvieran temor;
    Y el mar cubrió a sus enemigos.

   
 
54 Los trajo después a las fronteras de su tierra santa,
    A este monte que ganó su mano derecha.

   
 
55 Echó las naciones de delante de ellos;
    Con cuerdas repartió sus tierras en heredad,
    E hizo habitar en sus moradas a las tribus de Israel.

   
 
56 Pero ellos tentaron y enojaron al Dios Altísimo,
    Y no guardaron sus testimonios;

   
 
57 Sino que se volvieron y se rebelaron como sus padres;
    Se volvieron como arco engañoso.

   
 
58 Le enojaron con sus lugares altos,
    Y le provocaron a celo con sus imágenes de talla.

   
 
59 Lo oyó Dios y se enojó,
    Y en gran manera aborreció a Israel.

   
 
60 Dejó, por tanto, el tabernáculo de Silo,
    La tienda en que habitó entre los hombres,

   
 
61 Y entregó a cautiverio su poderío,
    Y su gloria en mano del enemigo.

   
 
62 Entregó también su pueblo a la espada,
    Y se irritó contra su heredad.

   
 
63 El fuego devoró a sus jóvenes,
    Y sus vírgenes no fueron loadas en cantos nupciales.

   
 
64 Sus sacerdotes cayeron a espada,
    Y sus viudas no hicieron lamentación.

   
 
65 Entonces despertó el Señor como quien duerme,
    Como un valiente que grita excitado del vino,

   
 
66 E hirió a sus enemigos por detrás;
    Les dio perpetua afrenta.

   
 
67 Desechó la tienda de José,
    Y no escogió la tribu de Efraín,

   
 
68 Sino que escogió la tribu de Judá,
    El monte de Sion, al cual amó.

   
 
69 Edificó su santuario a manera de eminencia,
    Como la tierra que cimentó para siempre.

   
 
70 Eligió a David su siervo,
    Y lo tomó de las majadas de las ovejas;

   
 
71 De tras las paridas lo trajo,
    Para que apacentase a Jacob su pueblo,
    Y a Israel su heredad.

   
 
72 Y los apacentó conforme a la integridad de su corazón,
    Los pastoreó con la pericia de sus manos.